Siempre he elogiado la manera de trabajar del “Pep” Guardiola. Su seriedad, su dedicación su respeto y su modo de fomentar la igualdad en la plantilla, excluyendo cualquier atisbo de divismo que pueda amenazar la unión del grupo, que en definitiva, es lo que ha catapultado al Barcelona a la cima del éxito histórico como fue conseguir la triple corona.
Sin embargo, no coincido sobre la manera que la dirigencia “blaugrana” y el actual entrenador están manejando la salida de Samuel Eto’o de las filas del Barça, por las mínimas razones que cualquier persona de bien debería defender; cualidades como sacrifico o compañerismo son acaso condiciones más relevantes que cualquier resultado deportivo.
Que Guardiola intente argumentar que la transferencia del camerunés Eto’o al Inter o a donde sea, porque por lo visto, sino es el Inter será cualquier equipo que forme 11 y patee para adelante, no tiene que ver con lo futbolístico y sí con la simpatía, me parece por lo menos irrespetuoso e incluso, ingrato.
En la conferencia de prensa las palabras del “Pep” Guardiola sonaron gélidas y desagradecidas cuando declaró que ”la salida se debe a una cuestión de ‘feeling’” como la principal causa del alejamiento de Eto’o. Samuel Eto’o ha firmado un contrato por cinco temporadas con el club para jugar al fútbol y en el mejor de los casos para convertir goles y no para caerle simpático, amable y cordial a Laporta o al Míster de turno.
Quienes conducen al club catalán, ya sea desde la oficina o desde el banquillo, deben saber que el planeta Barça es demasiado relevante para todo el mundo del fútbol. El Barça, es un espejo para muchos clubes que admiran sus logros. Las palabras en boca del presidente, el entrenador o de un futbolista del Barcelona, generan demasiada repercusión como para andar declarando sin pensar en lo que se dice. Como en este caso.
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