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Stake: Confianza y dinero apostado

stake

Dentro de la realidad que suponen las apuestas deportivas hay algunos conceptos que tenemos que tener en cuenta para comprender el funcionamiento de las mismas en su totalidad. Uno de dichos conceptos que goza de gran importancia es el conocido como stake.

El stake es un concepto inglés que se refiere al monto total de dinero que invertiremos para una apuesta en concreto. Es decir, si vamos a apostar 3 euros a que el Real Madrid ganará su encuentro en la Copa del Rey, el stake serán esos tres euros que vayamos a destinar a nuestra apuesta en concreto. Así, podemos identificar el concepto stake con el dinero apostado.

No obstante, en España la palabra stake se suele identificar en otros términos, para ser más concretos, con el nivel de confianza que ofrece una determinada apuesta. Así, en este caso estaremos cambiando un concepto objetivo, como es el de la cantidad de dinero, por uno únicamente subjetivo, como es el nivel de confianza que nos ofrece una determinada apuesta. De esta manera, las apuestas que tengan un nivel de stake más bajo serán las que generen menos confianza entre los apostantes, es decir, aquellas que los participantes consideran que tienen menos probabilidades de realizarse. Mientras que, en el caso contrario, las apuestas con un stake mayor serán aquellas que generen más confianza entre los apostantes debido a la alta consideración de que se lleven a cabo. En este caso, a mayor stake, mayor confianza.

Si nos damos cuenta, la razón de que este concepto se confunda es debido a su interrelación, ya que para ser un buen apostador debemos tener en cuenta ambos conceptos: cuánto dinero apostar en función de cuáles sean las posibilidades de que el resultado que estamos pronosticando se llegue a producir. Por lo tanto, a mayor nivel de confianza que nos genere una apuesta, mayor será el dinero que terminemos por invertir en dicha predicción. Lo mismo ocurre en el caso contrario, cuanto menor sea la confianza que nos genera un determinado resultado, menos dinero estaremos dispuestos a invertir en una apuesta sobre el mismo.

Pongamos un ejemplo de cómo esta interrelación entre las dos posibles interpretaciones del término se llevan a la realidad.

Existe un encuentro para los próximos días en el que se enfrentarán Roger Federer y Fabio Fognini. En este caso, apostar a que será Roger Federer el ganador del encuentro tiene un steak de 10, mientras que apostar por una victoria del italiano Fabio Fognini tan sólo contará con un steak de 1. Si decidimos que serán 10 euros como máximo lo que apostemos en este evento deportivo, el reparto será de 10 euros en el caso de que terminásemos por apostar por Roger Federer, mientras que si, por el contrario, preferimos apostar por la victoria de Fabio Fognini tan sólo será de 1 euro dicha apuesta.

Encontraremos eventos deportivos en los que las cuotas entre los equipos o jugadores estén bastante desniveladas, de manera que un pronóstico poco probable contará con una cuota de pago muy alta en caso de que ganemos. De invertir en dichas apuestas podemos incluir poco dinero, de manera que, por poco probable que sea dicho resultado, de darse, ganaremos mucho dinero por poco que hubiésemos invertido. Justo lo contrario pasa en el caso inverso. En este tipo de apuestas desniveladas, apostar por un resultado muy previsible, que cuenta con grandes opciones a que se cumpla, puede resultar poco productivo, ya que cuentan por norma general con cuotas muy bajas, de manera que si invertimos una cantidad de dinero modesta prácticamente no ganaremos dinero, y si invertimos grandes cantidades de dinero por conseguir una cantidad baja de dinero puede que el resultado nos salga mal, se dé el caso de que la victoria vaya a parar para el resultado menos probable y, en este caso, perdamos todo el dinero que hubiéramos apostado.